Una de las últimas películas del director Sam Peckinpah, y posiblemente de sus mejores.
La trama se lleva a cabo en el frente oriental durante la segunda guerra mundial, y es de cómo las fuerzas germanas comienzan a retroceder ante el avance soviético.
Fue de las primeras películas occidentales en manejar la guerra desde el punto de vista alemán sin caricaturizarlos como unos totales monstruos, un riesgo grande considerando que Hollywood es bastante conservador.
Si una película se puede juzgar por su primera secuencia, “La Cruz de Hierro” es un golpe al espectador, le están diciendo: prepárate, no es como nada que has visto.
Desde el inicio el director muestra lo retorcido del conflicto a través de una de las mejores secuencias de créditos vistas en el celuloide. La secuencia es una serie de imágenes de archivo de la Alemania nazi, todas originales. La primera imagen es de unos escuincles miembros de la Hitler-Jugend escalando una montaña portando una bandera nazi, después el montaje mezclara imágenes del Führer, campañas militares, marchas de celebración, y finalmente somos arrastrados de las felices imágenes de victoria hacia las de derrota de las fuerzas germanas.
Durante toda la secuencia se escucha la tonada de Hänschen klein( una pieza folclórica cantada por un coro de niños) El uso de esta tonada con las imágenes despierta mucha sensaciones en el espectador. No sólo cumple con la tarea de parecer una de esas películas de propaganda de guerra; las tropas marchando, Hitler saludando a señoras y niños, todas estas emanan la sensación de seguridad y amor por el partido que tanto ha hecho por nosotros. La segunda mitad de la secuencia está compuesta por las derrotas sufridas por las fuerzas germanas en el frente soviético: se ven tanques destruidos, la toma de prisioneros de la batalla por Stalingrado, el rostro de los cautivos, aunque todavía persisten imágenes alegres que esperan brindar esperanzas.
A todo esto se le debe agregar que algunos encuadres son congelados, asumen tonos rojos y negros y aparecen los nombres del equipo de la película. Es tan elegante la secuencia, que es difícil percatarse de que casi al final de ella, ya comienzan a aparecer imágenes de la película, en especial la del personaje principal. Cabo Steiner.
La película trata de la llegada del Capitán Stransky al frente oriental, cuyo objetivo es adquirir la Cruz de Hierro, la codiciada condecoración alemana. El personaje es interpretado por Maximilian Schell. Es el único personaje que es optimista y todavía cree en el poder de Alemania. Cuando llega al cuartel, se ve una aguda yuxtaposición entre él y los demás oficiales. Los demás ya están acabados, no tienen esperanza victoria alguna, y están más allá de las amabilidades diplomáticas. El cinismo y la inevitable perdición y derrota son el menú del día. Uno no puede evitar pensar que el Capt. Stransky vive engañado.
El polo opuesto al Capitán Stransky es el cabo Steiner (magníficamente interpretado por James Coburn) un hombre taciturno, pragmático, que jamás demuestra que le agrade la guerra pero a lo largo de la película uno se percata que fue hecho para ella.
Cuando el cuartel es atacado y defendido, el Capitán Stransky decide tomar el crédito de la heroica defensa de él, pero Steiner testifica que no fue así (La posibilidad de la cruz de hierro se le escapa de las manos a Stransky) ganándose la enemistad de Stransky. Cuando el ejercito se retira, el Capitán Stransky decide no avisar al pelotón de Steiner que está en una misión de reconocimiento, dejándolos atrás de líneas enemigas. El resto de la película trata de cómo Steiner y sus hombres deben de llegar al lado alemán a toda costa.
Cómo en las otras películas de Peckinpah, el montaje es una clave para el éxito de esta pieza. Con sólo 3 tanques rumanos, el editor fue capaz de montar lo que parece ser una de las mejores batallas de tanques que se ha visto en el cine. El uso de cámara lenta para fortalecer la violencia es muy presente a lo largo de la película.
Todos los departamentos contribuyen a la excelencia de esta película, desde arte hasta la fotografía. Aquí es donde se nota la mano de un gran director, que cuida todo para poder dar un producto final de proporciones exquisitas. Hay quienes decían que Peckinpah estaba acabado y no era más que un pacheco o un alcohólico, esta película claramente contradice eso.
No dejen de ver esta película que pertenece a una vertiente que no cae bajo las clasificaciones de Cine Comercial o Cine de Arte…esto es cine independiente de verdad que vence todas las barreras. Es un viaje al oscuro lado de la violencia humana en uno de los escenarios bélicos más violentos y trágicos de la historia humana.
- J. Zandi
