“Una película para verse disfrutando un buen Chianti”.
Con la moda de “Los Orígenes” de todas las películas clásicas, que tan malos han sido como el origen del Exorcista o de Halloween y que tan poco éxito han tenido, nos llega montada en esa ola Hannibal El Origen del Mal, la cual, para mi sorpresa, no fue horrorosa como otros orígenes que hemos visto y es hasta visible. Aunque sí se siente la ausencia del Sr. Hopkins y la que se ha sentido en toda la saga, la de la Sra. Foster; por otro lado claramente no es El Silencio de los Inocentes.
Me parece que los realizadores sabían que su película no iba a ser el nuevo Silencio y aún así decidieron hacerla, esto se nota claramente al ser poco pretenciosa aun con el personaje que trae a cuestas. Comienza en la Segunda Guerra Mundial cerca de Lituania en el castillo de la familia Lecter, ya cerca del castillo se avecinan los Nazis; el papá Lecter sabiendo que la guerra llegaría hasta el castillo se lleva a su familia al refugio de caza de su propiedad y ahí es cuando la inexorable guerra llega hasta ellos, dejando huerfanos a los niños Hannibal y Mika Lecter después de un desafortunado encuentro entre un tanque ruso y un avión alemán.
Hannibal y Mika se quedan solos y unos saqueadores llegan al refugio tomándolos prisioneros y como seguro, ya que si los encuentra el ejército dirán que salvaron a los niños. Comienza a pasar el tiempo y al tener hambre los ladrones deciden saciarla a cualquier costo. Después de que el refugio es bombardeado y Hannibal es dado por muerto los ladrones huyen, entonces Hannibal camina aún encadenado por el campo helado hasta que es encontrado por el ejército rojo.
El tiempo pasa y Hannibal vive en su castillo, tomado por las tropas rojas y convertido en un orfanato, así que después de ser aristócrata se encuentra a merced del comunismo en su propia casa, por lo que decide huir e ir en busca de su tío que vive en París. Ahí, su tía, Lady Murasaki lo educa en las finas costumbres, al ser descendiente de Samuráis, le enseña Kendo y cómo cuidar las armas de su familia. Pronto Hannibal entra a la escuela de medicina y después de un evento desagradable en un mercado con un pescador que ofende a su tía, Hannibal decide que de acuerdo a la costumbre Samurái debe tomar venganza; venganza sobre los que le hicieron tanto daño a él y a su hermana y decide regresar a Lituania a cazarlos a todos.
Durante el resto de la película veremos cómo Hannibal entra al lado oscuro bajando en una espiral bastante gore y, a diferencia de las anteriores películas de la serie, hay demasiada violencia.
La actuación del jovencito Gaspard Ulliel me pareció aceptable pero malona en algunos puntos, creo que le quedó un poco grande el personaje, lo cual es perfectamente entendible y era de esperarse; sin embargo, tiene algunos ángulos que lo hacen parecer al Sr. Hopkins.
En pocas palabras, una historia de venganza y justicia poco ortodoxa, de amor puro entre dos pequeños hermanos que, por eventos no sólo desafortunados sino espeluznantes, transforman a un niño inocente en el terrorífico Hannibal Lecter, aplicando la conocida, y por cierto, atinada frase “Ojo por ojo, diente por diente”.
Una película decente, véanla un domingo y se divertirán pero tampoco corran al cine, si se la pierden rentarla no dañará a nadie.
Edgar Meritano – Jazmín Orozco
Película: Hannibal Rising
Estudio: MGM, The Weinstein Company
Director: Peter Webber

