Basada en la obra homónima de Elfriede Jelinek, Michael Haneke nos presenta una historia llena de crudeza; terrible y gloriosa al mismo tiempo.
Erika es una mujer de más de 35 años que vive con su madre, en una relación de absoluto control. Esta mujer quién se dedica a dar clases de piano en un conservatorio de música, verá irrumpida su vida con la llegada de Walter Klemmer, un joven estudiante enamorado de ella.
Una mujer que ha vivido bajo la represión de sus pasiones, quién sufre angustiosamente sus relaciones con el otro, hará de esta oportunidad de amar, su verdadero infierno. El masoquismo, el sufrimiento, la desesperación, la humillación, son constantes de la vida de la protagonista.
No se sabe amar. El amor es aquel desconocido de las cabinas del sex-shop, son los amantes expiados, son las pequeñas marcas que con dolor nos enterramos en el baño. El amor es doloroso, imposible.
Isabelle Huppert logra una interpretación magistral de esta dura y desesperada mujer. Haneke nos muestra las acciones de los personajes, rescata momentos clave de la novela para impregnarnos de preguntas. Nada está oculto, todo tiene una causa, la protagonista es solo el resultado de sus marcas; sin embargo resulta angustiante esta enfrentamiento ante la naturaleza humana.
Si bien el germen es el escrito de Jelinek, es agradable ver a un director honesto, capaz de sumir a fondo a sus personajes, de dejarlos terriblemente muertos ante una esperanza de vida. El ambiente, la fotografía, la secuencia y demás ingredientes hacen de esta historia un producto integral, muy digno de ver.
La obra es íntima y universal. No hay ligereza, todo parece extraño e inamovible, al mismo tiempo que nos permite sentir este terrible olor a lo humano. ¡Grande!.
Director: Michael Haneke. Intérpretes: Isabelle Huppert, Benoît Magimel, Annie Girardot, Anna Sigalevitch, Susanne Lothar, Udo Samel, Cornelia Köndgen. Guión: Michael Haneke.
- Laura E. Zamora B.
