Articulo de J. Zandi
Una de las películas de ciencia ficción prototipo de los años setenta, Logan’s Run, se sitúa en un mundo post-apocalíptico, donde los sobrevivientes de la humanidad existen en una “distopía” en donde se les cumplen todas sus necesidades básicas, y todo está en armonía, excepto por el hecho que al cumplir los 30 años de edad, deben ser “renovados” en el ritual del carrusel.
La humanidad terminó destruyendo la tierra, se acabaron los recursos, y sucedió un gran cataclismo. Los sobrevivientes de la sociedad construyeron gigantescos domos, dentro de los cuales construyeron una gran ciudadela.
La sociedad es rígida y la gente se divide por sus edades, cada etapa de la vida de uno se cataloga por su color, los llamados rojos son los más viejos.
Aquellos individuos que se rehúsan ser renovados son llamados “Runners”, y existe un equipo de individuos que los cazan, ellos son llamados “Sandmen”, Logan 5 es uno de ellos, los vigilantes de la sociedad.
La trama inicia cuando Logan 5 (Michael York) recibe la misión de infiltrarse en una organización que ayuda a los “Runners”, y encontrar el Santuario, el lugar a donde huyen.
Logan 5 recibe la ayuda de la organización y logra salir de la ciudad, sólo para descubrir que no existe tal Santuario, y que el mundo exterior ha sanado sus heridas. En el exterior descubre a un anciano (Peter Ustinov), que le llama mucha la atención por sus arrugas y las canas en su cabello. El anciano, aunque un poco senil, les explica un poco acerca del mundo exterior. Es en este momento que Logan 5 decide regresar a su ciudad para decirles que ya no tienen que morir al cumplir los 30.
La pieza es una crítica a la sociedad y al hedonismo, señala como la sociedad puede transformarse en una Distopia (Diferente a una Anti-Utopía), y advierte acerca de la pasividad de los individuos.
La película está hecha con un presupuesto modesto, y los efectos especiales no son los mejores, sin embargo tienen su encanto. La percepción futurista de la década de la música disco es muy distinta a la nuestra, tanto así que el sexo ocupa un lugar importante en la pieza, y el arte está diseñado de una manera muy kitcht, similar al de Barbarella en ciertos aspectos.
La música fue compuesta por “which film haven’t I scored” Jerry Goldsmith, y está plagada de sintetizadores repetitivos, pero en momentos pegajosos.
El ritmo puede ser lento en ocasiones, pero el espectador no pierde el interés en los acontecimientos.
Si se sienten retros, no duden en adquirir esta divertida película que cuanta con todos los elementos de la ciencia ficción setentera.
La edición de DVD es región 1 y no cuenta con audio o subtítulos en español.
