“Una de las cosas que siempre he encontrado en extremo difícil, cuando una película ha sido terminada, es cuando un crítico o un reseñista de cine viene y pregunta, “bueno y, ¿qué a querido decir con esta cinta?” Sin querer ser pretensioso al elegir esta analogía, suelo recordar lo que T. S. Eliot decía cuando alguien le preguntaba –creo que acerca de “THE WASTE LAND”- qué era lo que el poema significaba, al lo que ELIOT respondía: “HE QUERIDO DECIR LO QUE DIJE. SI HUBIERA QUERIDO DECIR OTRA COSA, LO HUBIERA HECHO.”
El 26 DE JULIO DE 1928 nace en Manhattan, New York uno de los directores cinematográficos con mayor personalidad y dominio de los medios que, hasta el momento, se hayan dado; STANLEY KUBRICK, hijo del matrimonio formado por el médico de ascendencia judío polaca JACQUES LEONARD KUBRICK y su joven mujer GERTRUDE PERVELER.
Criado dentro de una familia de clase media alta, STANLEY no fue un buen estudiante. A los 12 años, su padre le enseña a jugar AJEDRÉZ, práctica que lo llevaría a ganar algunos torneos como jugador amateur, y que se convertiría en una de sus mayores aficiones a lo largo de su vida. Durante su adolescencia aprende a tocar la batería, llegando a formar parte de una banda de jazz en el barrio del BRONX, donde los KUBRICK vivían.
Las referencias hechas sobre la obra de KUBRICK son casi siempre elaboradas desde la distancia cuidadosamente guardada del respeto incondicional. Si bien algunos críticos han hecho notar la aparente frialdad y el excesivo control que el director impuso en su trabajo, el cual por cierto dejó plasmado en apenas once cintas, dejando claro que para él importaba más la calidad que la cantidad, el aspecto general de la obra del director indica un trabajo minucioso en los detalles, no dejando cabos sueltos en ningún momento, y una dedicación en extremo apasionada en los aspectos visuales y musicales de sus obras, llegando a ser él mismo quien tomaba decisiones al respecto en la mayor parte de sus cintas.
Los primeros filmes PROFESIONALES del autor han sido literalmente borrados de su record OFICIAL, siendo apenas un poco antes de su muerte definidos por KUBRICK como trabajos nóveles carentes de todo interés, y por lo mismo perfectamente dispensables, por lo menos para él. Respetando este punto de vista, señalo las once películas que el mismo director reconoció como propias, aún “SPARTACUS”, la cual en un momento dado STANLEY dudó en considerarla obra suya.
El joven STANLEY KUBRICK inicia su interés por la imagen gracias a una cámara Graflex, obsequio de su padre en su cumpleaños número 13. A los 18 consigue vender algunas de sus fotografías a la LOOK MAGAZINE, consiguiendo un trabajo de planta en la publicación el cual mantuvo durante los siguientes dos años.
En 1950 realiza su primer cortometraje, “DAY OF THE FIGHT”, con duración de 16 minutos y filmado en blanco y negro, presentando un día en la vida del boxeador de peso medio irlandés WALTER CARTIER, día de su pelea contra el púgil de color BOBBY JAMES. La pelea fue tan breve, que al director no le dio tiempo de filmar el momento en el que CARTIER noquea a su contrincante, quien cayó a la lona justo en el momento en que KUBRICK cambiaba el rollo de su cámara.
El segundo cortometraje filmado un año después, titulado “FLYING PADRE”, retrataba la vida azarosa del sacerdote católico FRED STADMULLER quien utilizaba una pequeña avioneta para trasladarse de un extremo a otro del estado de NUEVO MÉXICO. KUBRICK filma en escasos ocho minutos al padre FRED dando un sermón, asistiendo a un funeral y volando en su “SPIRIT OF ST. JOSEPH” llevando consigo a un niño enfermo y a su madre a un hospital.
Un tercer y último corto titulado “THE SEAFARERS” dio por terminada su experiencia en este formato.
“FEAR AND DESIRE” filmada en 1953 con un presupuesto de 20 mil dólares se convirtió en una de las cintas perdidas de KUBRICK, quien carga con la novatez de su primer reto detrás de cámaras. Sintiéndose indigno del resultado final, KUBRICK decide borrar de su vida este primer intento. Lo mismo acontece con “KILLER´S KISS” filme realizado casi en su totalidad –guión, producción, dirección- por un muy joven director, quien ya anunciaba su postura ambiciosa, ego maniaco, casi enfermizo en su búsqueda de la perfección.
“THE KILLING”, filmada en 1956, es ya una obra con los estándares con los que KUBRICK puede sentirse identificado. La cinta, basada en la novela “CLEAN BREAK” de LIONEL WHITE narra el intento fallido de una banda de ladrones al asaltar un hipódromo. STANLEY armó su filme en base a saltos en el tiempo narrativo, creando una tensión muy parecida a la lograda por QUENTIN TARANTINO en su cinta “RESERVOIR DOGS” (1992). En su momento, al ver la película por primera vez los ejecutivos de la UNIVERSAL STUDIOS se sintieron confundidos y temerosos. Tratándose del primer trabajo patrocinado por un estudio importante y con un presupuesto mucho mayor de los que había tenido a su disposición hasta entonces, el formato de “THE KILLING” era en exceso arriesgado, anti comercial, complicado para el tipo de auditorio al que los UNIVERSAL STUDIOS pretendían encausar el filme. KUBRICK tuvo que rehacer prácticamente toda la cinta en el cuarto de edición. Siguiendo los cánones del buen film noir, KUBRICK filmó una excelente película usando de manera inteligente un guión regular y a un cuadro de actores de mucha presencia en escena, caso de STERLING HAYDEN quien repetiría posteriormente en “DR. STRANGELOVE” bajo las órdenes del director.
- Armando Tame
